El ojo sencillo

por | Abr 4, 2017 | Artículos, John Harrigan

Recientemente hice un video acerca de la extraña declaración de Jesús: “La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano [Gr. haplous], todo tu cuerpo estará lleno de luz” (Mat. 6:22, NBLH). Los comentaristas modernos a menudo se quejan de esta “difícil” (BECNT, WBC, NIVAC, EBC, PNTC), “desafiante” (NIGTC), “desconcertante” (ZECNT) y “enigmática declaración” (NICNT, TNTC). En efecto. ¿Qué quiso decir Jesús con un ojo sano? El griego es de hecho muy claro de que es un ojo haplous, que significa “sencillo” (RVR1977), en contraste con un ojo diplous, que significa “doble”.

El punto de Jesús era bastante simple. Los fariseos tenían un doble enfoque/ojo cuando oraban, ayunaban y daban a los pobres. En lugar de vivir sólo para el siglo venidero, vivían tanto para este siglo como para el que vendrá. Pero este tipo de vida es realmente doble y perversa (v. 23). Es una vida que en realidad sirve a dos amos (v. 24). Y al final, la única recompensa para los fariseos serían sus vanas ambiciones en esta vida.

Además, tener un ojo puesto en ambas épocas crea ansiedad (vv. 25-34). ¿Y si lo perdemos todo? No debemos ser como los paganos que carecen de los oráculos proféticos. Todo lo que tienen es esta vida, así que la buscan con todo su corazón por medio de la comida, la ropa, etc. (v. 31). Sin embargo, no debemos poner nuestros ojos en esta vida. Debemos buscar primero la vida eterna—el reino de Dios—ser presentados justos e irreprensibles en el día final (v. 33).

Así que, la única manera de ser libres de la ansiedad es vivir con un ojo/enfoque sencillo o singular puesto en la vida eterna. Incluso si lo perdemos todo, no nos desanimaremos. Aún si nuestra vida en este siglo se desmorona, podemos renovarnos día a día. Porque, como dijo Pablo, “esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación” (2 Cor. 4:17). La teología cristiana y la consejería que consiente a la gente con una herencia en esta vida en realidad los condena a la oscuridad, a las vanas ambiciones y a la ansiedad existencial.

Ignoremos el ruido de la mayoría de la predicación y la enseñanza modernas, y fijemos nuestro ojo en un premio (1 Cor. 9:24, Fil. 3:14). Nuestro hombre interior estará lleno de luz, y al final, no nos decepcionaremos.

John Harrigan

John Harrigan

Autor contribuidor

John es un plantador de iglesias y misiólogo que actualmente sirve a Dios en el Medio Oriente junto a su familia. Su pasión es hacer discípulos y enseñar acerca de la Cruz, el regreso de Jesús y la Gran Comisión. Pueden visitar su sitio web gospelofchristcrucified.com.