Las buenas nuevas en el Antiguo y el Nuevo Testamento

por | Abr 11, 2014 | Artículos, Jacob Stone, Recursos

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BUENAS NUEVAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Las “buenas noticias” como fueron entendidas originalmente en las Escrituras del Antiguo Testamento, son la proclamación de esa salvación apocalíptica, esa liberación y cumplimiento de Israel que ocurrirá en el fin del siglo. Es la proclamación de esa vindicación final y definitiva de Israel (declarada tan frecuentemente por los profetas) la cual traerá “justicia eterna” a la nación elegida de Dios (Dan. 9:24; ver Isa. 10:22), asegurando el cumplimiento de todas las promesas de Dios hechas a los patriarcas y acerca de la ciudad de Jerusalén (Zión). Son “buenas noticias” anunciadas específicamente a Zión (Jerusalén), a Judá y a Israel durante su crisis en el pacto. Consideren esta perspectiva de las “buenas noticias” en los profetas, centrada en Israel y Jerusalén:

“Consuelen, consuelen a Mi pueblo (Israel),” dice su Dios. “Hablen al corazón de Jerusalén Y díganle a voces que su lucha ha terminado, Que su iniquidad ha sido quitada, Que ha recibido de la mano del SEÑOR El doble por todos sus pecados.” […] Súbete a un alto monte, Oh Sion, portadora de buenas nuevas. Levanta con fuerza tu voz, Oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas; Levántala, no temas. Dile a las ciudades de Judá: “Aquí está su Dios.” Miren, el Señor DIOS vendrá con poder, Y Su brazo gobernará por El. Con El está Su galardón, Y Su recompensa delante de El. Como pastor apacentará Su rebaño, En Su brazo recogerá los corderos, Y en Su seno los llevará; Guiará con cuidado a las recién paridas. […] Las naciones Le son como gota en un cubo, Y son estimadas como grano de polvo en la balanza. […] El es el que reduce a la nada a los gobernantes, Y hace insignificantes a los jueces de la tierra. […] ¿Por qué dices, Jacob, y afirmas, Israel: “Escondido está mi camino del SEÑOR, Y mi derecho pasa inadvertido a mi Dios?” […] Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jóvenes tropiezan y vacilan, Pero los que esperan en el SEÑOR Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán. (Isa 40:1-31)

Despierta, despierta, Vístete de tu poder, oh Sion. Vístete de tus ropajes hermosos, Oh Jerusalén, ciudad santa. Porque el incircunciso y el inmundo (las naciones gentiles) No volverán a entrar en ti. Sal del polvo, levántate, Cautiva Jerusalén. Líbrate de las cadenas de tu cuello, Cautiva hija de Sion. […] ¡Qué hermosos son sobre los montes Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz, Del que trae las buenas nuevas de gozo, Del que anuncia la salvación, Y dice a Sion (Jerusalén): “Tu Dios reina!” ¡Una voz! Tus centinelas alzan la voz, A una gritan de júbilo Porque verán con sus propios ojos Cuando el SEÑOR restaure a Sion. Prorrumpan a una en gritos de júbilo, Lugares desolados de Jerusalén, Porque el SEÑOR ha consolado a Su pueblo, Ha redimido a Jerusalén. El SEÑOR ha desnudado Su santo brazo A la vista de todas las naciones, Y todos los confines de la tierra verán La salvación de nuestro Dios. (Isa 52:1-10)

Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz Y la gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti. Porque tinieblas cubrirán la tierra Y densa oscuridad los pueblos. Pero sobre ti amanecerá el SEÑOR, Y sobre ti aparecerá Su gloria. Y acudirán las naciones a tu luz, Y los reyes al resplandor de tu amanecer. Levanta tus ojos en derredor y mira: Todos se reúnen, vienen a ti. Tus hijos vendrán de lejos, Y tus hijas serán llevadas en brazos (recogimiento de Israel de la cautividad en las naciones). Entonces lo verás y resplandecerás, Y se estremecerá y se regocijará tu corazón, Porque vendrá sobre ti la abundancia del mar, Las riquezas de las naciones vendrán a ti. Una multitud de camellos te cubrirá, Camellos jóvenes de Madián y de Efa. Todos los de Sabá vendrán, Traerán oro e incienso, Y traerán buenas nuevas de las alabanzas del SEÑOR. […] Porque en Mi furor te herí, Pero en Mi benevolencia he tenido compasión de ti. (Isa 60:1-10)

El Espíritu del Señor DIOS está sobre mí, Porque me ha ungido el SEÑOR Para traer buenas nuevas a los afligidos (“salvación” para Israel durante su tribulación en el fin del siglo). Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, Para proclamar libertad a los cautivos Y liberación a los prisioneros; Para proclamar el año favorable del SEÑOR, Y el día de venganza de nuestro Dios (ver Deut. 32:35-36a); Para consolar a todos los que lloran, Para conceder que a los que lloran en Sion Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado. […] Entonces reedificarán las ruinas antiguas, Levantarán los lugares devastados de antaño, Y restaurarán las ciudades arruinadas, Los lugares devastados de muchas generaciones. Se presentarán extraños y apacentarán los rebaños de ustedes, E hijos de extranjeros serán sus labradores y sus viñadores. Y ustedes serán llamados sacerdotes del SEÑOR; Ministros de nuestro Dios se les llamará. Comerán las riquezas de las naciones, Y en su gloria se jactarán. En vez de su vergüenza tendrán doble porción , Y en vez de humillación ellos gritarán de júbilo por su herencia. Por tanto poseerán el doble en su tierra, Y tendrán alegría eterna. Porque Yo, el SEÑOR, amo el derecho, Odio el robo en el holocausto. Fielmente les daré su recompensa, Y haré con ellos un pacto eterno. Entonces su descendencia será conocida entre las naciones, Y sus vástagos en medio de los pueblos. Todos los que los vean los reconocerán, Porque son la simiente que el SEÑOR ha bendecido. En gran manera me gozaré en el SEÑOR, Mi alma se regocijará en mi Dios. Porque El me ha vestido de ropas de salvación, Me ha envuelto en manto de justicia Como el novio se engalana con una corona, Como la novia se adorna con sus joyas. Porque como la tierra produce sus renuevos, Y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, Así el Señor DIOS hará que la justicia y la alabanza Broten en presencia de todas las naciones. (Isa 61:1-11)

Miren, sobre los montes andan Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, Cumple tus votos. Porque nunca más volverá A pasar por ti el malvado; Ha sido exterminado por completo. (Nah 1:15)

Canten al SEÑOR, toda la tierra; Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación. Cuenten Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos.  […]  Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; Y digan entre las naciones: “El SEÑOR reina.”  […]  Porque viene a juzgar la tierra. Den gracias al SEÑOR, porque El es bueno; Porque para siempre es Su misericordia. Entonces digan: “Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación, Y júntanos y líbranos de las naciones, Para que demos gracias a Tu santo nombre, Y nos gloriemos en Tu alabanza.” Bendito sea el SEÑOR, Dios de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad. Entonces todo el pueblo dijo: “Amén;” y alabó al SEÑOR. (1Cr 16:23-36)

Estas “buenas nuevas” a Israel, Judá y Jerusalén específicamente, se constituyen en “evangelio” para todos aquellos con una esperanza conforme a las Escrituras. ¡El evangelio que se nos exhorta a creer y en el cual debemos poner nuestra esperanza es el “cumplimiento de Israel, de Judá y de Zión” en su llamado conforme al pacto! Pablo amonesta a los creyentes gentiles en Roma con este punto importante:

Y si su transgresión (la de Israel) es riqueza para el mundo, y su fracaso (el de Israel en el pacto) es riqueza para los Gentiles, ¡cuánto más será su plenitud (en el pacto)!  […]  Porque si el excluirlos a ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos (la resurrección)?  (Rom 11:12-15)

Regocijarnos solamente en nuestra reconciliación y justificación individual delante de Dios, lo cual ha venido por medio del “fracaso de Israel” en relación al pacto, significa que pudiéramos quedarnos cortos de los propósitos finales de Dios y su intención en el evangelio. ¡En última instancia debemos regocijarnos en lo que esa reconciliación y justificación han provisto: un medio de inclusión en ese reino centrado en Israel! Buscamos el resultado final de las riquezas que sobreabundarán por medio de la “plenitud/cumplimiento de Israel”, no sólo su “fracaso” en el pacto. ¡Este es el fin para el cual fuimos reconciliados y justificados, lo cual se convierte en nuestra “bendita esperanza” (Tit. 2:13)—la resurrección de los justos, la salvación de Israel y el establecimiento del reino de Dios! Pablo exhorta a los creyentes gentiles de Roma a poner su esperanza en la promesa de la plenitud/cumplimiento futuro de Israel. Es por eso que al final del libro de Hechos Pablo describe claramente todos sus esfuerzos en la obra del evangelio diciendo que, “…por causa de la esperanza de Israel llevo esta cadena” (Hch. 28:20b).

BUENAS NUEVAS EN EL NUEVO TESTAMENTO

Así que de vuelta al uso de la frase “buenas nuevas”… si las “buenas nuevas” son verdaderamente acerca de la salvación y el cumplimiento apocalíptico (en los últimos días) de Israel en el “Reino de Dios”, entonces deberíamos preguntarnos, “¿Por qué los apóstoles usaron este lenguaje de ‘buenas nuevas’ en referencia al ministerio de Jesús (ver Mar. 1:1) en Su primera venida?” En Su primera venida Jesús no llevó a cabo la “salvación de Israel”, ni libró a Israel de las naciones. El no restableció el trono de David de ninguna manera literal conforme a las promesas. ¿O sí lo hizo? Si no re-interpretamos las promesas “espiritualmente” (como habiéndose ya cumplido o “realizado” de alguna manera), ¿como podían los apóstoles usar la frase “buenas nuevas” en referencia a la primera venida de Jesús (ver Mar. 1:1)? Piense en los muchos pasajes apocalípticos en el Antiguo Testamento que fueron citados por los escritores de los evangelios en referencia a la vida y ministerio de Jesús. ¿Cómo es esto posible? Debemos responder a esto.

Primero, Pablo dice en el libro de Romanos que la primera venida del Mesías fue una “solidificación” de esa promesa futura hecha a los patriarcas. Jesús vino para “hacer posible” esa gloria futura por medio de lo que llevaría a cabo en Su primera venida. Pablo dice,

Pues les digo que el Mesías se hizo servidor de la circuncisión (el judío) para demostrar la verdad de Dios, para confirmar (o “asegurar” y “afirmar”) las promesas dadas a los padres, y para que los Gentiles glorifiquen a Dios por Su misericordia…  (Rom 15:8-9)

El apóstol Pedro también dice algo similar acerca de la primera venida de Jesús como la confirmación del cumplimiento que vendrá en Su segunda venida:

Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad.  […]  Y así tenemos la palabra profética (las palabras de los profetas) más segura, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en sus corazones.  (2Pe 1:16-19)

Esta idea es confirmada también en la predicación de Pablo a los judíos de Pisidia, Antioquía:

“Nosotros les anunciamos las buenas nuevas de que la promesa hecha a los padres (herencia de la tierra y bendición a todas las naciones), Dios la ha cumplido a nuestros hijos al resucitar a Jesús (de entre los muertos)…  (Hch. 13:32-33)

La idea es que por medio del ministerio, la muerte y la resurrección del Mesías, la propia salvación, regreso a la tierra y restauración futura de Israel les han sido garantizadas. Jesús es las “primicias” de la resurrección. ¡Cristo vino hace dos mil años para “asegurar” el medio de cumplimiento, al derramar Su propia sangre y al ser levantado de entre los muertos, para asegurar la salvación, redención y plenitud/cumplimiento de Israel (y por lo tanto también la bendición de todas las naciones)! ¡Pablo dice que esta es la causa de regocijo en el “evangelio” entre los gentiles! ¡El ministerio de Jesús entre Sus discípulos, Su testimonio a Israel y Su muerte y resurrección han establecido la certeza de la plenitud y bendición de Israel en el fin del siglo! Jesús ha provisto el pago total por Su sacrificio expiatorio (ver Lu. 22:20) como El había prometido por medio de Moisés (ver Deut. 32:43). El ha asegurado al “remanente de primicias” (ver Jn. 6:26-71; 15:16; 17:6, “aquellos que el Padre [le] ha dado”) de la promesa de que “todo Israel será salvo” (Rom. 11:16), y por lo tanto ha cumplido lo que era necesario para “asegurar las promesas” hechas a los padres. El mismo es el “primogénito” y las “primicias” de entre los muertos por medio de Su resurrección (Apo. 1:5; 1 Cor. 15:20) para “heredar eternamente” la tierra prometida. De esta manera los santos (en respuesta a la vida y ministerio del Mesías) están recibiendo ahora para sí mismos las promesas futuras al dárseles la plena seguridad (aún los poderes) de su herencia futura por medio de las primicias del Espíritu.

Este es un componente muy importante del paradigma de los apóstoles en cuanto al evangelio que predicaron y escribieron. Es así que podemos reconciliar teológicamente las dos venidas del Mesías y el lenguaje en tiempo “presente” de los evangelios. Este paradigma es hebreo y profético, y se refleja en la manera en que los apóstoles escribieron sus recuentos del evangelio al apelar a sus lectores judíos. Ellos hicieron referencia a pasajes apocalípticos que (al ser considerados en su contexto) corresponden a Israel en los últimos días, tanto en “el tiempo de angustia para Jacob” como en su futura liberación y salvación. Esto fue hecho para enfatizar la identidad de Jesús como el libertador apocalíptico de Israel y el “cumplimiento” de la Ley y los Profetas.

A continuación presentamos varios ejemplos en el evangelio de Mateo:

Herodes…  mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores…  Entonces se cumplió lo que fue dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: “SE OYO UNA VOZ EN RAMA, LLANTO Y GRAN LAMENTACION; RAQUEL QUE LLORA A SUS HIJOS, Y QUE NO QUISO SER CONSOLADA PORQUE ya NO EXISTEN.”  (Mat 2:16-18; ver Jer. 31)

  • Así dice el SEÑOR: “Se oye una voz en Ramá, Lamento y llanto amargo. Raquel llora por sus hijos; Rehúsa ser consolada, por sus hijos Que ya no existen.” Así dice el SEÑOR: “Reprime tu voz del llanto, Y tus ojos de las lágrimas; Hay pago para tu trabajo,” declara el SEÑOR, “pues volverán de la tierra del enemigo (en el tiempo de angustia para Jabob). Y hay esperanza para tu porvenir,” declara el SEÑOR, “los hijos volverán a su territorio (regreso). Ciertamente he oído a Efraín lamentarse…  “Vienen días,” declara el SEÑOR “en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto…  (Jer 31:15-31)

Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea. Saliendo de Nazaret, fue a vivir en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí; para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: “¡TIERRA DE ZABULON Y TIERRA DE NEFTALI, CAMINO DEL MAR, AL OTRO LADO DEL JORDAN, GALILEA DE LOS GENTILES! EL PUEBLO ASENTADO EN TINIEBLAS VIO UNA GRAN LUZ, Y A LOS QUE VIVIAN EN REGION Y SOMBRA DE MUERTE, UNA LUZ LES RESPLANDECIO.” Desde entonces Jesús comenzó a predicar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.”  (Mat 4:12-17; ver Isa. 9:1-7)

  • Pero no habrá más melancolía para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados El trató con desprecio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, pero después la hará gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordán, Galilea de los Gentiles (de las naciones). El pueblo que andaba en tinieblas Ha visto gran luz; A los que habitaban en tierra de sombra de muerte, La luz ha resplandecido sobre ellos. Multiplicaste la nación, Aumentaste su alegría. Se alegran en Tu presencia Como con la alegría de la cosecha, Como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín. Porque Tú quebrarás el yugo de su carga, el báculo de sus hombros, Y la vara de su opresor, como en la batalla de Madián. Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla, Y el manto revolcado en sangre, serán para quemar, combustible para el fuego (al remover y destruir al ejército del Anticristo). Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, Y la soberanía reposará sobre Sus hombros (el reino mesiánico que vendrá del cielo).  […]  El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin Sobre el trono de David y sobre su reino, Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia Desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto.  (Isa 9:1-7)

Veamos las palabras acerca del niño Jesús en torno al tiempo de Su nacimiento a la luz de la esperanza apocalíptica e Israelo-céntrica de la Ley y los Profetas. Todas ellas parecen recibir la certeza de la liberación y plenitud de Israel por causa del nacimiento del Mesías. Hablaron de esto como si ya hubiera ocurrido delante de ellos. Los apóstoles no sintieron que debían escondernos estas palabras proféticas como si Jesús hubiera fracasado en cumplirlas haciendo que esas profecías fueran falsas; y su intención tampoco fue que “reinterpretaramos” su significado a base de una esperanza amilenaria.[1] Los apóstoles vieron la certeza de este cumplimiento futuro y las recibieron para sí mismos debido a lo que había sido realizado en medio de ellos. Claramente éstas tienen lenguaje profético. Esto es similar a muchos pasajes del Antiguo Testamento acerca de las “señales” proféticas del Señor que hablaron de la seguridad del cumplimiento futuro de Israel. Estas aseguraron las promesas y los santos hablaron proféticamente en su generación acerca de esa salvación apocalíptica. ¡¡¡¿Cuántas de estas fueron habladas con certeza ante el nacimiento, ministerio, muerte y resurrección del Mesías?!!! Aquí hay sólo varios pasajes… y hay muchos más en el resto de las Escrituras:

Entonces María dijo: “Mi alma engrandece al Señor, Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. “Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; Pues desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada. “Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; Y santo es Su nombre. “Y DE GENERACION EN GENERACION ES SU MISERICORDIA PARA LOS QUE LE TEMEN (“fidelidad al pacto” ver Deut. 5:10). “Ha hecho proezas con Su brazo; Ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. “Ha quitado a los poderosos de sus tronos; Y ha exaltado a los humildes; A LOS HAMBRIENTOS HA COLMADO DE BIENES Y ha despedido a los ricos con las manos vacías. “Ha ayudado a Israel, Su siervo, Para recuerdo de Su misericordia (fidelidad al pacto) Tal como dijo a nuestros padres, A Abraham y a su simiente para siempre.”  (Lu. 1:46-55)

Su padre (el de Juan el Bautista) Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, Porque nos ha visitado y ha traído redención para Su pueblo, Y nos ha levantado un cuerno de salvación En la casa de David Su siervo, Tal como lo anunció por boca de Sus santos profetas desde los tiempos antiguos, Salvación DE NUESTROS ENEMIGOS Y DE LA MANO DE TODOS LOS QUE NOS ABORRECEN (la ira de las naciones); Para mostrar misericordia a nuestros padres, Y para recordar Su santo pacto, El juramento que hizo a nuestro padre Abraham: Concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos, Le sirvamos sin temor, En santidad y justicia delante de El, todos nuestros días (el cumplimiento/plenitud de Israel).  (Luc 1:67-75)

Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo (al Mesías) del Señor. Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús Lo trajeron para cumplir por El el rito de la Ley, Simeón tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, permite que Tu siervo se vaya En paz, conforme a Tu palabra; Porque mis ojos han visto Tu salvación La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; LUZ DE REVELACION A LOS GENTILES, Y gloria de Tu pueblo Israel.”  (Luc 2:25-32)

(Ante el nacimiento de Samuel) Entonces Ana oró y dijo: “Mi corazón se regocija en el SEÑOR, Mi fortaleza en el SEÑOR se exalta; Mi boca habla sin temor contra mis enemigos, Por cuanto me regocijo en Tu salvación. No hay santo como el SEÑOR; En verdad, no hay otro fuera de Ti, Ni hay roca como nuestro Dios. No se jacten más ustedes con tanto orgullo, No salga la arrogancia de su boca. Porque el SEÑOR es Dios de sabiduría, Y por El son pesadas las acciones. Quebrados son los arcos de los fuertes, Pero los débiles se ciñen de poder. Los que estaban saciados se alquilan por pan, Y dejan de tener hambre los que estaban hambrientos. Aun la estéril da a luz a siete, Pero la que tiene muchos hijos desfallece. El SEÑOR da muerte y da vida (ver Deut. 32:39); Hace bajar al Seol y hace subir. El SEÑOR empobrece y enriquece; Humilla y también exalta. Levanta del polvo al pobre, Del muladar levanta al necesitado Para hacerlos sentar con los príncipes, Y heredar un sitio de honor; Pues las columnas de la tierra son del SEÑOR, Y sobre ellas ha colocado el mundo. El guarda los pies de Sus santos, Pero los malvados son acallados en tinieblas, Pues no por la fuerza ha de prevalecer el hombre. Los que se oponen al SEÑOR serán quebrantados, El tronará desde los cielos contra ellos. El SEÑOR juzgará los confines de la tierra, Dará fortaleza a Su rey, Y ensalzará el poder de Su ungido.” (1Sa 2:1-10)

EL NUEVO PACTO

Cuando Jesús levantó Su copa en esa “última cena” durante la noche de la Pascua, le dijo a Sus discípulos, “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes.” ¿Qué es el “nuevo pacto”? Este “nuevo pacto” no es ningún tipo de invalidación del “llamado irrevocable” de Israel. Tampoco es una nueva “espiritualización” o “reinterpretación” de las promesas del Antiguo Testamento que ahora son aplicadas “espiritualmente” a la iglesia. ¡El “nuevo pacto” será el cumplimiento esperado y la habilitación de Israel por el Espíritu de Dios como la nación escogida, a fin de que camine para siempre en su llamado conforme al pacto! ¡Es la solución a la presente crisis de Israel en el pacto eterno!

Jeremías y Ezequiel hablaron de esa salvación apocalíptica de entre las naciones resultando en una “circuncisión del corazón” y en una “habilitación” por el “derramamiento del Espíritu” sobre todo Israel para cumplir los requisitos del pacto. Este es el “éxodo superior (nuevo éxodo)” por así decirlo (profetizado por Moisés y los Profetas), del cual todos saldrán conociendo al Señor, “desde el más pequeño de ellos hasta el más grande”, para no apartarse jamás.

“Vienen días,” declara el SEÑOR, “en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. “Y como velé sobre ellos para arrancar y para derribar, para derrocar para destruir y para traer calamidad, así velaré sobre ellos para edificar y para plantar,” declara el SEÑOR. “En aquellos días no dirán más: ‘Los padres comieron uvas agrias, Y los dientes de los hijos tienen la dentera,’ sino que cada cual por su propia iniquidad morirá. Todo hombre que coma uvas agrias, sus dientes tendrán la dentera. “Vienen días,” declara el SEÑOR “en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, Mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos,” declara el SEÑOR. “Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,” declara el SEÑOR. “Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo. “No tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciéndole: ‘Conoce al SEÑOR,’ porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande,” declara el SEÑOR, “pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.” Así dice el SEÑOR, El que da el sol para luz del día, Y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, El que agita el mar para que bramen sus olas; El SEÑOR de los ejércitos es Su nombre: “Si estas leyes se apartan De Mi presencia,” declara el SEÑOR, “también la descendencia de Israel dejará De ser nación en Mi presencia para siempre.” Así dice el SEÑOR: “Si los cielos arriba pueden medirse, Y explorarse abajo los cimientos de la tierra, También Yo desecharé toda la descendencia de Israel Por todo lo que hayan hecho,” declara el SEÑOR.  (Jer 31:27-37)

“Por tanto, dile a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor DIOS: “No es por ustedes, casa de Israel, que voy a actuar, sino por Mi santo nombre, que han profanado entre las naciones adonde fueron. “Vindicaré la santidad de Mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual ustedes han profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que Yo soy el SEÑOR,” declara el Señor DIOS “cuando demuestre Mi santidad entre ustedes a la vista de ellas. “Porque los tomaré de las naciones, los recogeré de todas las tierras y los llevaré a su propia tierra. “Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios; de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos los limpiaré. “Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. “Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas. “Habitarán en la tierra que di a sus padres; y ustedes serán Mi pueblo y Yo seré su Dios. “Los libraré de todas sus inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre ustedes. “Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no reciban más el oprobio del hambre entre las naciones. “Entonces se acordarán de sus malos caminos y de sus obras que no eran buenas, y se aborrecerán a ustedes mismos por sus iniquidades y por sus abominaciones. “No hago esto por ustedes,” declara el Señor DIOS, “sépanlo bien. Avergüéncense y abochórnense de su conducta, casa de Israel.” ‘Así dice el Señor DIOS: “En el día que Yo los limpie de todas sus iniquidades, haré que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas. “La tierra desolada será cultivada en vez de ser desolación a la vista de todo el que pasa. “Y dirán: ‘Esta tierra desolada se ha hecho como el huerto del Edén; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas están fortificadas y habitadas.’ “Y las naciones que quedan a su alrededor sabrán que Yo, el SEÑOR, he reedificado los lugares en ruinas y plantado lo que estaba desolado. Yo, el SEÑOR, he hablado y lo haré.”  (Eze 36:22-36)

La mano del SEÑOR vino sobre mí, y me sacó en el Espíritu del SEÑOR, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos. El me hizo pasar en derredor de ellos, y vi que eran muchísimos sobre la superficie del valle; y estaban muy secos. Y me preguntó: “Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?” Y yo respondí: “Señor DIOS, Tú lo sabes.” Entonces me dijo: “Profetiza sobre estos huesos, y diles: ‘Huesos secos, oigan la palabra del SEÑOR.’ “Así dice el Señor DIOS a estos huesos: ‘Voy a hacer que en ustedes entre espíritu, y vivirán. ‘Y pondré tendones sobre ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los cubriré de piel y pondré espíritu en ustedes, y vivirán; y sabrán que Yo soy el SEÑOR.'”  […]  Entonces El me dijo: “Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel.  (Eze 37:1-11)

Cuando Jesús declaró durante esa Pascua que la copa que estaba a punto de tomar (la copa de sufrimiento) era la sangre del “nuevo pacto”, El estaba en esencia asegurando por Su propia sangre esa futura salvación y restauración de Israel. Estaba haciendo expiación por todos los que serían incluidos en ese reino mesiánico futuro de Israel (ver Efe. 1:5-10). Al hacer eso y por medio de esa idea, ¿llevó a cabo Jesús la salvación y liberación apocalíptica de Israel? Lo hizo al garantizarla, y al sacar a la “luz” todo el asunto de inclusión final en esa salvación y cumplimiento. Por Su muerte y resurrección, Jesús aseguró el “cumplimiento apocalíptico de Israel” y reveló los asuntos principales acerca de la inclusión y entrada a ese Reino.

Así fue que los apóstoles entendieron la primera venida de Jesús y por lo tanto, podían decir que en esa primera venida estaba el “Evangelio” y las “buenas noticias” o “buenas nuevas” (como fueron declaradas por Isaías) a Israel y a Zión y a todos los que crean. Al creer, los hombres podían ser incluidos y “sellados” inmediatamente (aún como fue confirmado por el don del Espíritu de Dios) en pos de esa salvación futura. A los hombres se les dio el depósito del Espíritu “como garantía de [la] herencia” (ver Efe. 1:14) al simplemente responder a lo que había sido sacado a la “luz” en el Mesías. En esto se basó el evangelio de los apóstoles.

Y a Aquél que es poderoso para afirmarlos conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, pero que ahora ha sido manifestado (explicado), y por las Escrituras de los profetas (la Ley y los Profetas), conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe, al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén.  (Rom 16:25-27)

Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de Su voluntad, según la buena intención que se propuso en Cristo, con miras a una buena administración en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra. (Efe 1:4-10)

Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por amor de ustedes los Gentiles si en verdad han oído de la dispensación de la gracia de Dios que me fue dada para ustedes; que por revelación me fue dado a conocer el misterio, tal como antes les escribí brevemente. En vista de lo cual, leyendo, podrán entender mi comprensión del misterio de Cristo, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a Sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; a saber, que los Gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio (las buenas nuevas). (Efe 3:1-6)

UNA TEOLOGÍA DE LAS “PRIMICIAS” DEL ESPÍRITU

Una clara teología del Espíritu Santo es importante para entender la teología del Nuevo Testamento. Hoy en día podemos hablar de gente “siendo salva” (ahora) al arrepentirse y creer en la muerte y resurrección del Mesías, pero también están “esperando su salvación” la cual vendrá en el fin del siglo (1 Pe. 1:5, 7, 10). Es ahora que somos “sellados”, pero será después que “heredaremos” (ver Rom. 8:23; Efe. 1:14; 1 Pe. 3-5). Hoy en día los hombres pueden “entrar” a base de su respuesta a la muerte y resurrección del Mesías, pero es en el regreso de Jesús cuando realmente “entrarán” estarán en el reino.

Hay mucha confusión en la actualidad acerca del propósito del Espíritu y tiene mucho que ver con nuestro error en cuanto a la frase “reino de Dios”. Muchos interpretan la presencia del Espíritu como siendo el “Reino de Dios”, pero eso es incorrecto. El Espíritu Santo es el “depósito que garantiza” el “reino de Dios”, pero no es en sí mismo el reino de Dios. Es poder del Espíritu permeará ese Reino, pero no es “el reino” en sí mismo. Esa es una perversión platónica del concepto bíblico.[2]

Cuando no entendemos la naturaleza de las presentes “primicias (primeros frutos) del Espíritu” que Dios nos está dando ahora, pudiéramos esperar “segundos frutos” “terceros frutos” y hasta “la plenitud del Espíritu” en este siglo. Necesitamos anclar nuestra perspectiva del Espíritu en el testimonio bíblico. Las “primicias” del Espíritu son dadas como una “garantía” y “consagración” de “toda la herencia/cosecha” que vendrá en el día del Señor. ¡La “plenitud del Espíritu” es el Espíritu de la resurrección que será derramado sobre todo Israel y todos los que sean incluidos en esa salvación en la venida del Señor! ¡Lo que hemos recibido ahora se supone que hable de una garantía de nuestra esperanza futura!

En este siglo sólo nos son dadas las “primicias” sin importar cuantas veces Dios las derrame y sin importar cuán espectacular sea la actividad presente del Espíritu. La actividad actual de las “primicias del Espíritu” es una “consagración” de la “totalidad”—la “resurrección de Israel” y la “resurrección de los justos” en el regreso de Jesús. Hemos ignorando el punto central de todo esto al no anclar nuestra perspectiva del Espíritu a la expectación y esperanza de Israel relacionada al “nuevo pacto”. Una falta de entendimiento acerca de las “primicias” como es definida por la Torá (el Pentateuco: Génesis a Deuteronomio) en la celebración de las fiestas señaladas pudiera llevarnos a malentender la presente actividad y propósito de Dios con el Espíritu, especialmente para creyentes que se adhieren a una “teología de reino ahora”. Al Israel consagrar y presentar las “primicias” de la cosecha delante del Señor en el templo, toda la cosecha de la tierra era también consagrada. Tal como las “primicias” y el “primogénito” de Israel eran también consagrados para el Señor, así también toda la nación de Israel delante del Señor. Sin la consagración de las “primicias” la totalidad no podía tampoco ser consagrada.

Esta teología de las “primicias del Espíritu” nos lleva entonces a una clara misiología en cuanto a proclamar el evangelio de Cristo a pecadores. La actividad con la que queremos ocuparnos es la de ver a hombres y mujeres arrepentirse y creer en el evangelio para que ellos también reciban “las primicias del Espíritu” y así sean consagrados para la resurrección de los últimos días. Ya no hay entonces confusión acerca de la actividad presente de Dios en este siglo mientras esperamos la venida del Señor.

Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.  (Rom 8:23)

 


[1] Nota del traductor: El amilenarismo es una escuela de interpretación escatológica que basada en un método “alegórico” (simbólico) de interpretación “espiritualiza” las promesas/profecías en la Biblia al presentarlas como mensajes con un significado simbólico que no deben ser entendidos literalmente. Por ejemplo, cuando se habla de la nación de Israel ya no se refiere literalmente a ellos sino a otra entidad “espiritual” comúnmente identificada con “la iglesia”. Debe decirse que esta escuela teológica surgió como resultado de la distorsión y el error producido por la mezcla de la filosofía griega (platonismo) y la verdad de las Escrituras.

[2] Nota del traductor: El platonismo fue una rama de la filosofía griega que dividía la existencia en dos mundos distintos: el material (natural-físico) y el inmaterial (sobrenatural-no físico). En la mente platónica todo lo material no sólo era una mera copia corrupta de lo inmaterial y perfecto, sino también la fuente o el origen del mal en el mundo. Por lo tanto, la salvación consiste en escapar lo material para entrar “espiritualmente” a lo inmaterial. Desgraciadamente estas ideas se infiltraron a la iglesia y produjeron una grave distorsión de la Biblia y el evangelio mismo, incluyendo una falsa redefinición del reino y la salvación en general. Para más información pueden ver este recurso: La cosmovisión y el mensaje de la Biblia.

Jacob Stone

Autor

Jacob ha estado viajando al Medio Oriente como misionero desde el 2008. Actualmente se encuentra en Asia sirviendo al Señor y Sus propósitos para con las ovejas dispersas de la casa de Israel. El deseo de su corazón es adiestrar y movilizar al cuerpo de Cristo en misiones apostólicas con entendimiento de los propósitos de Dios acerca de Israel y las naciones a su alrededor en estos últimos días. Pueden visitar su sitio web www.fzsmissions.org.