Misiones Israelocéntricas

por | Sep 30, 2015 | Artículos, Jacob Stone

Misiones israelocéntricas es una perspectiva misionera enfocada en la esperanza y las complejidades del pacto entre el Dios de Israel y la nación de Israel. Esta perspectiva mantiene la esperanza bíblica en el “llamado irrevocable” del pueblo de Israel por virtud del pacto de Dios (Gen. 12:3; 18:18; ver Rom. 11:1, 11-15, 28-29), y entiende (y aún utiliza) la declaración profética acerca de la “salvación de los gentiles” ante la presencia de un “Israel endurecido” (Rom. 11:11, 25) como un medio de “provocación de pacto” (Rom. 10:19; 11:11, 13-14). Tal como fue profetizado por Moisés mismo (ver Deut. 32:21; ver Rom. 10:19; 11:11, 13-14) y practicado por el apóstol Pablo. De esta manera las misiones israelocéntricas entienden la “gran comisión” como una actividad que vive en la controversia del pacto siendo un testimonio al judío primero (el pueblo del pacto) y luego también a los gentiles (Rom. 1:16, 2:9-10).

Las misiones israelocéntricas no deben confundirse meramente con actividad misionera enfocada en el pueblo judío como si se tratara simplemente de “evangelismo judío”. Las misiones israelocéntricas deben ser más bien una total reorientación de la gran comisión misma—donde sea que ésta se realice—en torno a la actividad de Dios en el contexto de Su relación de pacto con Israel.

EL APÓSTOL PABLO COMO EL MODELO DE “MISIONES ISRAELOCÉNTRICAS” 

A dondequiera que el apóstol Pablo iba, siempre iba “primero a los judíos”, y luego también a los gentiles (Rom. 1:16; 2:9-10; ver Hch. 13:5, 14, 42-47; 14:1; 16:13, 17:1-4, 10-12, 16-17; 18:4-6; 19:8-10; 22; 23:1-11; 26; 28:1-31). Este fue el patrón constante de quien fuera llamado “el apóstol a los gentiles” (Rom. 11:13). ¿Por qué fue esto así?

Digo entonces: ¿Acaso tropezaron para caer [de las promesas del pacto]? ¡De ningún modo! Pero por su transgresión ha venido la salvación a los Gentiles, para causarles celos. (Rom. 11.11)

Aquí, Pablo mantiene la continua validez del pacto de Dios con la casa de Israel y nos provee un paradigma para interpretar el fenómeno de la “salvación de los gentiles” por medio del “endurecimiento parcial” de Israel, es decir una “provocación producida por el pacto”. Esto es lo que ha transcurrido por los pasados 2,000 años.

Y añado: ¿Acaso Israel no sabía? En primer lugar, Moisés dice: “Yo los provocare a celos con un pueblo que no es pueblo; con un pueblo sin entendimiento los provocare a ira.” (Romanos 10.19; ver Deut. 32.21)

Nuevamente, la “gran comisión” (o el evangelio yendo a las naciones durante el periodo del endurecimiento parcial de Israel) ha de tener su contexto apropiado en la controversia correspondiente a la relación de pacto de Dios con Israel. Moisés, el mediador del pacto, profetizó en el “Testimonio de la Canción de Moisés” (Deut. 32; “Ha’Azinu”), que en la rebelión de Israel, Dios provocaría a los que son Su pueblo al mostrarle misericordia a quienes no lo eran (es decir a los que “no eran pueblo” o “nación”); gentiles sin entendimiento (es decir “un pueblo insensato”; ver Deut. 32.21). ¡Este era el contexto del ministerio de Pablo!

Pero a ustedes hablo, Gentiles. Entonces, puesto que yo soy apóstol de los Gentiles, honro mi ministerio, si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a algunos de ellos.  (Romanos 11.13–14)

A dondequiera que iba el apóstol Pablo, siempre iba primero a sus parientes en la carne (ver Hch. 17.1-3) y después, al entrar en desacuerdo con los judíos en cuanto al evangelio, honraba el asunto de la salvación de los gentiles y su disposición a aceptar el evangelio a fin de provocarlos a celos (Hch. 13:45-50; 17:1-5, 10-13; 18:4-6; 28:23-29). ¡Este patrón se ve de manera innegablemente clara en el libro de Hechos!

Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decía. Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: “Era necesario que la palabra de Dios les fuera predicada primeramente a ustedes; pero ya que la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, así que ahora nos volvemos a los Gentiles. (Hechos 13.45–46)

Pero cuando los judíos se le opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropas y les dijo: “Su sangre sea sobre sus cabezas; yo soy limpio; desde ahora me iré a los Gentiles.” (Hechos 18.6)

Al no estar de acuerdo entre sí, comenzaron a marcharse después de que Pablo dijo una última palabra: “Bien habló el Espíritu Santo a sus padres por medio de Isaías el profeta, diciendo: ‘Ve a este pueblo y di: “Al oír oirán, y no entenderán…  “Sepan, por tanto, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los Gentiles. Ellos sí oirán.” Cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. (Hechos 28.25–29)

El concepto erróneo común en las “misiones” hoy en día es que el Pablo “volverse a los gentiles” fue un tipo de transición histórica en la gran comisión, en lugar de un patrón apostólico misional evidenciado a lo largo del libro de Hechos. La idea de una transición histórica en la cual el enfoque misionero cambió de los judíos a los gentiles (como si Dios se hubiera desligado de los judíos) tiene su origen en una misiología que se desarrolló históricamente en las aguas de una teología supersesionista y posmilenarista.   

¿En qué momento Pablo cesó completamente de testificar al pueblo de Dios? El libro de Hechos culmina más bien con Pablo proclamando el evangelio en Roma a la comunidad judía ahí y declarando, “por causa de la esperanza de Israel llevo esta cadena” (Hch. 28:20). Al estar en desacuerdo con el mensaje de Pablo, el entonces enfatiza el asunto de la salvación de los gentiles una vez más delante de sus parientes judíos. ¡El libro de Hechos no culmina de esta manera por pura coincidencia! El recuento de Lucas acerca del patrón consistente de Pablo es el punto principal que ahí se presenta, porque toca directamente al corazón mismo de la controversia. ¿Nos atreveríamos a asumir ese patrón misional de Pablo?

La “provocación” del pueblo judío era muy real y muy práctica para Pablo, aunque le costó una gran cantidad de sufrimiento y dificultad. En muchos de los lugares en los que Pablo predicó, el ir primero a los judíos causó que muchas de sus “oportunidades ministeriales” fueran acortadas, pero Pablo estaba determinado a vivir en el corazón mismo de la controversia. Pablo era un testigo del pacto. El correctamente predicó primero al pueblo del pacto a quien le pertenece el evangelio (Hch. 3:20; 13:26; Rom. 9:4-5), y luego les declaró fielmente a los gentiles y a sus reyes el conocimiento del “Dios de Israel”, el pronto regreso del Mesías de Israel y el restablecimiento del Reino Davídico. Para con los judíos que estaban determinados a rechazar el evangelio que les pertenecía, Pablo no se retractó de utilizar la corrección profética expresada en el fenómeno de la salvación de gentiles (Rom. 11:13-14), la cual evidenció que estamos viviendo en los “últimos días” (ver Isaías 2). Pablo fue un tipo de embajador del pacto tanto para judíos como para gentiles.

Antes de los eventos críticos del fin del siglo y el establecimiento del Reino Mesiánico de Dios, la gran comisión sirve como un testimonio tanto a judíos y gentiles en cuanto al verdadero significado de los eventos que vendrán sobre la tierra. ¡Este es el testimonio por el que Dios espera!

Entonces los que estaban reunidos, Le preguntaban: “Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?” Jesús les contestó: “No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hechos 1.6–8)

“Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. “Por tanto, cuando ustedes vean la abominación de la desolación, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo, y el que lea que entienda…  (Mateo 24.14–15)

“Pero antes de todas estas cosas, a ustedes les echarán mano, y los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y cárceles, llevándolos ante reyes y gobernadores por causa de Mi nombre.  “Esto les dará oportunidad de testificar. … “Pero cuando ustedes vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan entonces que su desolación está cerca. (Lucas 21.12–20)

Jacob Stone

Autor

Jacob ha estado viajando al Medio Oriente como misionero desde el 2008. Actualmente se encuentra en Asia sirviendo al Señor y Sus propósitos para con las ovejas dispersas de la casa de Israel. El deseo de su corazón es adiestrar y movilizar al cuerpo de Cristo en misiones apostólicas con entendimiento de los propósitos de Dios acerca de Israel y las naciones a su alrededor en estos últimos días. Pueden visitar su sitio web www.fzsmissions.org.