París, el Islam y la amenaza de las cosas por venir

por | Nov 18, 2015 | Artículos, Bill Scofield

Este es un artículo inusual acerca de un tema fuerte. Hay pesar en mi corazón ante la situación mundial al leer acerca de los acontecimientos en Francia y Beirut. Creo que todos intuimos que, si bien el número de muertos es horrible, todo esto implica algo aún más inquietante para el resto del mundo – sin duda alguna para el Medio Oriente y para occidente. Seguramente muchos defensores del Islam se enfrentan una vez más a la obvia pregunta: ¿Se trata esto de una expresión válida de las doctrinas del Islam o de una forma radicalizada de una filosofía que realmente es pacífica? Al mismo tiempo, muchos seguidores de Jesús tendrán sus propias preguntas con las que deberán luchar. Mi intención en este artículo es tratar de ayudar a responder algunas de ellas.

A principios del siglo séptimo, un joven nacido y criado en una ciudad que era conocida como un centro regional de idolatría, estaba solo en una cueva en la Península Arábiga, cuando comenzó a recibir “revelaciones” de una voz – la voz de un demonio. Este joven era por supuesto, Mahoma – el profeta del Islam. A partir de la ensangrentada inauguración de su nueva religión, sería difícil medir la influencia que este hombre o sus revelaciones han tenido sobre la tierra desde ese entonces.

Durante la mayor parte de los pasados 1,400 años, casi cada hombre, mujer y niño en la región del Oriente Medio han nacido y se han criado en esta forma de vida y filosofía con pocas o ningunas otras opciones para considerar. En el mundo antiguo nadie se detenía durante su crianza o años de formación para considerar lo que iban a hacer con sus vidas. Más bien harían lo que hicieron sus padres. Si su padre era un agricultor, entonces ellos serían agricultores; si era un esclavo, entonces serían esclavos; si un comerciante, entonces serían comerciantes. Del mismo modo, los jóvenes en el Medio Oriente no se despiertan en la mañana para considerar que sistema religioso seguirán – incluso dentro de las diversas corrientes del Islam – ellos habrán de hacer lo que hagan sus padres.

Mientras que la idolatría en todas sus formas conlleva la misma culpabilidad y en última instancia el mismo castigo ante Dios, esta colección particular de doctrinas demoníacas ha bloqueado sistemáticamente a casi un cuarto de la población de la tierra de recibir cualquier testimonio del evangelio con la barrera de la amenaza de sufrimiento y muerte. Pienso que todos sentimos que las doctrinas de violencia, Yihad, invasión, subyugación y terror que constituyen el Islam se sienten más de cerca ahora. Nos sentimos aún más vulnerables a éstas. Y con razón – realmente estamos más vulnerables.

La razón por la que escribo este artículo es porque los dos puntos de vista que he escuchado de parte de otros creyentes en el Internet están cortos de vista (aunque mi interacción con los foros sociales es muy limitada).

Por un lado, el pacifismo cristiano es una doctrina insensata que trata de aplicar las enseñanzas de Jesús a la política al universalizar y espiritualizar las doctrinas bíblicas acerca del Reino de Dios. Un ejemplo de esto sería el intento de aplicar las enseñanzas del Sermón del Monte (supuestamente dirigido a individuos en cuanto a cómo utilizar su dinero y su tiempo, y cómo reaccionar cuando son maltratados, etc.) a la política económica y exterior de su nación en particular (la insensatez de estas ideas quizás requiere otro artículo, pero por ahora no es necesario hablar de ellas en detalle).

Esta perspectiva quizá suena atractiva para algunos a causa del hedor de odio que emana de la perspectiva contraria. Este segundo punto de vista (sostenido aún por creyentes) utiliza principalmente la lógica para anular pasajes mal aplicados de la Escritura, y en el nombre de la racionalidad aplica erróneamente otros pasajes (si es que se citan en lo absoluto) para justificar el gran objetivo común que une al ateo y al evangélico por igual: evitar a toda costa el derramamiento de nuestra propia sangre. No estoy opinando en cuanto a cuan sabio o necesario sea que Norteamérica o Francia respondan militarmente contra ISIS (Estado Islámico de Iraq y Siria, por sus siglas en inglés). Mas bien, quisiera presentarles esta pregunta, ¿qué tienen que ver los seguidores de Jesús de Nazaret, destinados a vivir para siempre en la gloria de nuestro Padre, con las decisiones de estos hombres o sus consecuencias?

¿Qué del hombre o la mujer árabe quienes nacieron sin opciones? ¿Acaso ha abierto Dios un camino a través de esta aparentemente impenetrable muralla del Islam con la esperanza de la vida eterna? De seguro que sí lo ha hecho, pero es costoso.

Mi responsabilidad ante Dios de seguir a Jesús no tiene nada que ver con las posturas políticas de la nación en la que vivo. Sin embargo, sí tiene todo que ver con lo que hago cuando me enfrento a la amenaza de muerte (para mí o mi familia) por parte de hombres malvados.

“Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado —les contestó Jesús. Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto. El que se apega a su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna. Quien quiera servirme, debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará mi siervo. A quien me sirva, mi Padre lo honrará.” (Juan. 12:23-26)

Aquella hora se acercaba para el Hijo del Hombre – la hora de ser glorificado. Su glorificación producirá muchas semillas de Su misma clase. Asumiendo que sus discípulos estarían entre esas semillas, El les enseña que si escogen amar sus propias vidas (en este siglo) cuando viniera su hora, entonces la perderían (en el siglo venidero). Sin embargo, si odiaban su vida en este mundo/siglo/época, la obtendrían para vida eterna. Si alguien quiere servir a Jesús tiene que seguirle. Donde El esté (y el contexto indica que se trata de la cruz) su siervo estará allí también – sufriendo a fin de que hombres perversos y violentos puedan escuchar el mensaje que lleva a la vida eterna.

Hermanos, el mundo no conoce nada de esto. Al igual que el joven árabe, todos nacemos en un sistema que asume que la meta en la vida es tener tu mejor vida ahora. La Biblia es un libro vasto con muchas palabras. Pudieras encontrar cualquier tipo de combinación de palabras en el texto que pareciera justificar nuestro “derecho sagrado” de amarnos a nosotros mismos o auto-preservarnos. Sin embargo, no vamos encontrar a un Mesías crucificado que justifique en el Día Final a cualquiera que haya vivido con esa meta.

Cuando la amenaza de esos hombres violentos toque a nuestra puerta (y no crean que Dios nos salvará de ella a causa de la supuesta grandeza o virtud de nuestros países), ¿pudiera ese amor por nosotros mismos llevarnos  a ‘avergonzarnos de Él’ (Su conducta cuando se enfrentó a la amenaza violenta e injusta contra su propia vida) y de ‘Sus palabras’ (la proclamación del Evangelio a hombres malvados y violentos)? Él se avergonzará de esos hombres delante de Su Padre (Lucas 9:26).

¿O acaso nos imaginamos que habremos de protegernos de amenazas violentas y persecuciones hasta que un día, por casualidad, una de esas amenazas pase desapercibida de la vigilancia del gobierno y entonces nos veamos obligados a recibir el disparo en la cabeza al afirmar nuestra creencia en Jesús? Jesús responde:

“Ahora todo mi ser está angustiado, ¿y acaso voy a decir: “Padre, sálvame de esta hora difícil”? ¡Si precisamente para afrontarla he venido!” (Juan 12:27)

¿Qué habremos de decir cuando llegue nuestra hora? La respuesta es esta – ¿qué hacemos ahora, cuando ya se vislumbra la amenaza de nuestra hora? ¿Qué hacemos cuando nos topamos una vez más con la realidad de que creyentes en otras partes del mundo de hecho tienen que seguir a Jesús, Sus palabras y Su ejemplo, mientras que para nosotros es opcional – una opción que rara vez escogemos? Aún más, si tu meta es obtener la admiración de tus amigos y seguidores en Twitter, alguna interpretación especial de las escrituras que justifique nuestra indisposición a seguir a Jesús a la cruz de seguro te ayudaría a lograrla. ¿Acaso nos compadecemos del pastor en Iraq o más bien deseamos estar en su lugar? ¿De quién realmente deberíamos compadecernos? Mis palabras son agudas, porque una vez más las iglesias en occidente son confrontadas con la gran y más importante pregunta: ¿Es seguir a Jesús la primera opción o el último recurso?

Me temo que todos sabemos la respuesta a esa pregunta. ¡Oh, que Dios nos conceda no tener más opciones! Oro que unirnos a Jesús en Su sufrimiento no sea visto más como un terrible castigo, sino como un regalo dado por Dios a fin de que podamos participar de la gloria de Su resurrección (Fil. 3:10-11). ¡Que nos sea concedido ‘no sólo creer en El, sino también sufrir por amor a Él’ (Fil. 1:29), y que estemos dispuestos a tomar nuestro propio lugar en completar ‘lo que falta de las aflicciones de Cristo’ (Col. 1:24)… todo por causa de que el nombre de Jesús sea proclamado a hombres malvados y violentos!

La amenaza del Islam es real. El riesgo de que nuestra sangre sea derramada en nuestros propios países es legítimo. Escoge con cuidado como fijas el enfoque de tu corazón ante el peligro que todavía es distante ya que será como responderás cuando llegue esa hora. ¿Habrás de decir: ‘Padre, líbranos de esa hora’? ¿O creerás como lo hizo el Señor Jesús, ‘para este mismo propósito he llegado a esta hora’?, de manera tal que se ore así en nuestras iglesias: ‘¡Padre, glorifica tu nombre!’ (Juan 12:27-28)

Bill Scofield

Bill Scofield

Coordinador y maestro

Bill es un maestro de la Biblia, esposo y padre de cinco hijos y una hija. El y su esposa Charis ayudan a supervisar The Watch (La Vigilia) – una comunidad de creyentes dedicados a la oración en Redding, California. Como hijo de misioneros Bill vivió en Guatemala por muchos años y por eso tiene un gran amor por Latinoamérica. Su ministerio se enfoca en preparar a otros para el Día del Señor y su Reino venidero por medio de la enseñanza de la Biblia, el discipulado y las misiones. Pueden visitar su sitio billscofield.com o contactarlo a wscofield@gmail.com.