Sesión 3: Israel y el conocimiento de Dios

by Henry Bruno | Seminario: ¿Por qué Israel?

Sesión 3: Israel y el conocimiento de Dios

por | 10 Nov, 2014

Continuando con la serie de episodios acerca de Israel, en este tercer episodio hablaremos acerca del conocimiento de Dios, de Jesús y del evangelio en relación a la elección y el llamado del pueblo judío. Para comenzar hablaremos acerca de la identidad del Señor como el Dios de Israel, luego acerca de Jesús el Mesías judío en quien ese mismo Dios se ha encarnado para siempre, y finalmente hablaremos del evangelio que anuncia la salvación y restauración del Reino de Israel y en consecuencia la salvación del mundo entero.

  1. El conocimiento de Dios – el Dios creador de los cielos y la tierra, el Señor soberano sobre toda la creación, es el Dios de Israel. El Dios que siempre ha existido y siempre existirá ha revelado Su gloria y Sus caminos por medio de Sus pactos y Su historia con esa nación. A partir del llamado de Abraham, y continuando con la gran salvación del éxodo, la expulsión de las naciones de la tierra de Canaán, el establecimiento del reino de Israel, el juicio y la disciplina de Jacob en el exilio, hasta el nacimiento, la vida, muerte y resurrección del Mesías Jesús, junto con la comisión de los apóstoles judíos a los gentiles, el Señor ha manifestado Su gran poder al mostrarle amor-leal y fidelidad a Su pueblo escogido. Su identidad como Dios está completamente entrelazada con esa nación sobre la cual “es invocado el nombre del Señor” (Deu. 28:9-10). Por eso el Dios al que adoran los creyentes en Cuba, Colombia, México, Honduras, China, Irán, Marruecos y en cualquier otro país gentil, ese Dios, es el Dios de Israel, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús el Mesías.

Escuchemos el testimonio de las Escrituras acerca de esto:

Génesis 33:18–20  Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, […] Allí levantó un altar, y lo llamó: El Elohe Israel (Dios, el Dios de Israel).

 

Éxodo 5:1–3  Después Moisés y Aarón fueron y dijeron a Faraón: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Deja ir a Mi pueblo para que Me celebre una fiesta en el desierto.’ ” Pero Faraón dijo: “¿Quién es el Señor para que yo escuche Su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, y además, no dejaré ir a Israel.” “El Dios de los Hebreos nos ha salido al encuentro,” contestaron ellos. “Déjenos ir, le rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”

 

Jueces 5:3–5  ¡Oigan, reyes; presten oído, príncipes! Yo al Señor, yo cantaré, Cantaré alabanzas al Señor, Dios de Israel. Señor, cuando saliste de Seir, Cuando marchaste del campo de Edom, La tierra tembló, también cayeron gotas del cielo, Y las nubes destilaron agua. Los montes se estremecieron ante la presencia del Señor, Aquel Sinaí, ante la presencia del Señor, Dios de Israel.

 

2 Reyes 19:15  Y oró Ezequías delante del Señor, y dijo: “Oh Señor, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, sólo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.

 

Isaías 37:16  “Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, sólo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.

 

Salmo 72:18–19  Bendito sea el Señor Dios, el Dios de Israel, El único que hace maravillas. Bendito sea Su glorioso nombre para siempre, Sea llena de Su gloria toda la tierra. Amén y amén.

 

1 Crónicas 29:10–13, 18  Y David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea, y dijo: “Bendito eres, oh Señor, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos. “Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; Tuyo es el dominio, oh Señor, y Te exaltas como soberano sobre todo. “De Ti proceden la riqueza y el honor; Tú reinas sobre todo y en Tu mano están el poder y la fortaleza, y en Tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. “Ahora pues, Dios nuestro, Te damos gracias y alabamos Tu glorioso nombre. […] “Oh Señor, Dios de nuestros padres Abraham, Isaac e Israel, preserva esto para siempre en las intenciones del corazón de Tu pueblo, y dirige su corazón hacia Ti.

 

2 Crónicas 2:11–12  Hiram, rey de Tiro (un gentil), respondió en una carta que envió a Salomón: “Por cuanto el Señor ama a Su pueblo, te ha hecho rey sobre ellos.” Y añadió Hiram: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha hecho los cielos y la tierra, que ha dado al rey David un hijo sabio, dotado de prudencia y entendimiento, que edificará una casa para el Señor y un palacio real para sí.

 

Mateo 15:29–31  Pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a Sus pies y El los sanó; de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.

 

Mateo 22:31–32  “Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído lo que les fue dicho por Dios, cuando dijo: ‘Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob’? El no es Dios de muertos, sino de vivos.”

 

Lucas 1:67–73  Su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, Porque nos ha visitado y ha traído redención para Su pueblo, Y nos ha levantado un cuerno de salvación En la casa de David Su siervo, Tal como lo anunció por boca de Sus santos profetas desde los tiempos antiguos, Salvación de nuestros enemigos Y de la mano de todos los que nos aborrecen; Para mostrar misericordia a nuestros padres, Y para recordar Su santo pacto, El juramento que hizo a nuestro padre Abraham (ver Gén. 12, 15 y 17).

  1. La gloria del Mesías, el Rey de Israel – no sólo la identidad de Dios está profundamente entrelazada con la elección y el llamado del pueblo de Israel, sino la propia identidad de Jesús como Cristo o Mesías no hace sentido alguno aparte de esa elección y llamado. Mesías no es el apodo o apellido de Jesús sino el título gubernamental que le corresponde sólo a Él como Hijo de David y Rey de Israel. Jesús espera pacientemente hasta el Día, su Día, cuando todos Sus enemigos serán puestos por estrado de Sus pies. El gran Día cuando será restaurado el trono y reino de su Padre David, y desde Zión (Jerusalén) ejercerá dominio y poseerá todas las naciones de la tierra.

2 Samuel 7:8–16  “Ahora pues, así dirás a Mi siervo David: ‘Así dice el Señor de los ejércitos: “Yo te tomé del pastizal (del redil), de seguir las ovejas, para que fueras príncipe sobre Mi pueblo Israel. “Y he estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y haré de ti un gran nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra. “Asignaré también un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantaré allí a fin de que habite en su propio lugar y no sea perturbado de nuevo, ni los malvados los aflijan más como antes, desde el día en que ordené que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel. A ti te daré reposo de todos tus enemigos. El Señor también te hace saber que el Señor te edificará una casa. “Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. “El edificará casa a Mi nombre, y Yo estableceré el trono de su reino para siempre. “Yo seré padre para él y él será hijo para Mí. Cuando cometa iniquidad, lo castigaré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres, pero Mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl a quien quité de delante de ti. “Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de Mí; tu trono será establecido para siempre.” 

 

Jeremías 33:14–18  ‘Vienen días,’ declara el Señor, ‘en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. ‘En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. ‘En aquellos días Judá estará a salvo y Jerusalén morará segura, y éste es el nombre con el cual será llamada: el Señor es nuestra justicia.’ “Porque así dice el Señor: ‘Nunca le faltará a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel. ‘Tampoco a los sacerdotes Levitas les faltará quien en Mi presencia ofrezca holocausto, queme ofrendas de cereal y prepare sacrificios todos los días.’ ”

 

Salmo 2  ¿Por qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes traman unidos Contra el Señor y contra Su Ungido, diciendo: “¡Rompamos Sus cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!” El que se sienta como Rey en los cielos se ríe, El Señor se burla de ellos. Luego les hablará en Su ira, Y en Su furor los aterrará, diciendo: “Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey Sobre Sion, Mi santo monte.” “Ciertamente anunciaré el decreto del Señor Que me dijo: ‘Mi Hijo eres Tú, Yo Te he engendrado hoy. ‘Pídeme, y Te daré las naciones como herencia Tuya, Y como posesión Tuya los confines de la tierra. ‘Tú los quebrantarás con vara de hierro; Los desmenuzarás como vaso de alfarero.’ ” Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra. Adoren al Señor con reverencia, Y alégrense con temblor. Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian!

 

Salmo 72:1–8  Oh Dios, da Tus juicios al rey, Y Tu justicia al hijo del rey. Juzgue él a Tu pueblo con justicia, Y a Tus afligidos con equidad. Traigan paz los montes al pueblo, Y justicia los collados. Haga el rey justicia a los afligidos del pueblo, Salve a los hijos de los pobres, Y aplaste al opresor. Que Te teman mientras duren el sol y la luna, Por todas las generaciones. Descienda el rey como la lluvia sobre la hierba cortada, Como aguaceros que riegan la tierra. Florezca la justicia en sus días, Y abundancia de paz hasta que no haya luna. Domine él de mar a mar Y desde el Río Eufrates hasta los confines de la tierra.

 

Mateo 1:1  Libro de la genealogía de Jesús el Mesías, hijo de David, hijo de Abraham.

 

Lucas 1:30–33  Y el ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. “Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y Le pondrás por nombre Jesús. “Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios Le dará el trono de Su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin.”

 

Juan 1:47–51  Jesús vio venir a Natanael y dijo de él: “Ahí tienen a un verdadero Israelita en quien no hay engaño.” Natanael Le preguntó: “¿Cómo es que me conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.” “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel,” respondió Natanael. Jesús le contestó: “¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás.” También le dijo: “En verdad les digo que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.”

 

Romanos 1:1–4  Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que El ya había prometido por medio de Sus profetas en las Sagradas Escrituras. Es el mensaje acerca de Su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesús el Cristo.

 

Apocalipsis 5:5  Entonces uno de los ancianos me dijo: “No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.”

Aún más glorioso y significativo es el hecho de que el Dios de Israel se haya encarnado en la persona del Mesías de Israel, como una intensificación y confirmación del pacto con Su pueblo.

Salmo 110  Salmo de David. Dice el Señor a mi Señor: “Siéntate a Mi diestra, Hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies.” El Señor extenderá desde Sion Tu poderoso cetro, diciendo: “Domina en medio de Tus enemigos.” Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de Tu poder; En el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; Tu juventud es para Ti como el rocío. El Señor ha jurado y no se retractará: “Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.” El Señor está a Tu diestra; Quebrantará reyes en el día de Su ira. Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres, Quebrantará cabezas sobre la ancha tierra. El beberá del arroyo en el camino; Por tanto levantará la cabeza.  

 

Mateo 22:41–46  Estando reunidos los Fariseos, Jesús les hizo una pregunta: “¿Cuál es la opinión de ustedes sobre el Mesías? ¿De quién es hijo?” “De David,” le contestaron ellos. Jesús les dijo: “Entonces, ¿cómo es que David en el Espíritu Lo llama ‘Señor,’ diciendo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: “sientate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos debajo de Tus pies” ’? “Pues si David Lo llama ‘Señor,’ ¿cómo es El su hijo?” Y nadie Le pudo contestar ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacer más preguntas a Jesús.

 

Marcos 4:39–41  Jesús se levantó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cálmate, sosiégate!” Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma. Entonces les dijo: “¿Por qué están atemorizados? ¿Cómo no tienen fe?” 41 Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: “¿Quién, pues, es Este que aun el viento y el mar Le obedecen?”

  • Salmo 107:24–30  Han visto las obras del Señor Y Sus maravillas en lo profundo. Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso Que encrespó las olas del mar. Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, Sus almas se consumían por el mal. Temblaban y se tambaleaban como ebrios, Y toda su pericia desapareció. En su angustia clamaron al Señor Y El los sacó de sus aflicciones. Cambió la tempestad en suave brisa Y las olas del mar se calmaron. Entonces se alegraron, porque las olas se habían aquietado, Y El los guió al puerto anhelado.

 

Juan 1:1–3 En el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. […] El Verbo (La Palabra) se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

 

Colosenses 1:16–17  Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de El y para El. Y El es (ha existido) antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen.

Escuchen esta excelente cita de mi amigo Jacob Stone acerca de la encarnación:

“Habiendo dicho eso, debemos también darnos cuenta de que en la actualidad la doctrina de la encarnación, como es discutida comúnmente en el contexto de las “misiones mundiales” y otros círculos misioneros, es casi totalmente contemplada con un “paradigma supersesionista” (teología de reemplazo), sin tener en cuenta la continua elección y llamado de Israel. La encarnación del eterno Hijo de Dios ha sido considerada fuera de su contexto bíblico de promesas de pacto hechas a un pueblo específico y escogido quienes son descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, y quienes han sido llamados a ser una “bendición a todas las familias de la tierra.” Verdaderamente, esta es la esperanza del evangelio tal y como fue proclamado por el apóstol Pablo (ver Hch. 28:20; Rom. 11:12, 15).

Si vamos a tomar en cuenta la doctrina de la encarnación del Hijo de Dios como siendo eternamente en carne judía (conforme al testimonio de la Escritura), específicamente como el “hijo de Abraham” y el “hijo de David” concerniente al pacto eterno (ver Mat. 1:1; Rom. 1:3), no se supone que sea entendida como un tipo de “validación” de todas las culturas humanas, sino más bien como una confirmación, afirmación y establecimiento eterno de las promesas de Dios hechas a Israel (ver Hch. 13:32-33; Rom. 15:8). Dios se ha encarnado a fin de afirmar la certeza de las promesas futuras garantizadas a Israel. ¡Dios no estaría cumpliendo Su pacto si El mismo no se convirtiera en el pueblo del pacto, un judío descendiente de Abraham y David! ¡La encarnación habla de la fidelidad de Dios para cumplir Sus promesas hechas a este pueblo (Israel) que luego se convertirá para todas las naciones y pueblos en una bendición de Dios escatológica y culminantemente (ver Isa. 2; Miq. 4)!

La encarnación debe ser vista como una intensificación del compromiso de Dios en cuanto a la elección de Israel. ¡Dios no sólo está en medio de Israel sino que se convierte en Israel! Se nos ha olvidado que Jesús nuestro Señor es judío para siempre. No sólo en su primera venida y no sólo durante el reino milenario sino para siempre como una bendición para todas las naciones.

¿Qué significa la encarnación para las naciones y las misiones mundiales? Significa que las naciones deben tornarse a “la esperanza de Israel” (ver Hch. 28:20). Como dijo Pablo en Romanos 11:12 y 15, “Y si su transgresión (la de Israel) es riqueza para el mundo, y su fracaso es riqueza para los Gentiles, ¡cuánto más será su plenitud! […] Porque si el excluirlos a ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?”

  1. El evangelio del reino – ante todo lo que ya hemos dicho se hace evidente lo que es el evangelio. Son esas buenas noticias acerca de la fidelidad de Dios a los pactos de Israel, que anuncian la gran salvación que Dios realizará al resucitarlos de entre los muertos, reunirlos de los confines de la tierra y restaurar el Reino en Jerusalén por medio del cual serán benditas todas las naciones y serán establecidos nuevos cielos y una nueva tierra en los cuales morará la justicia.

Isaías 40:1–11  “Consuelen, consuelen a Mi pueblo (con el evangelio),” dice su Dios. “Hablen al corazón de Jerusalén Y díganle a voces que su lucha ha terminado, Que su iniquidad ha sido quitada, Que ha recibido de la mano del Señor El doble por todos sus pecados.” Una voz clama: “Preparen en el desierto camino al Señor; Allanen en la soledad calzada para nuestro Dios. Todo valle sea elevado, Y bajado todo monte y collado; Vuélvase llano el terreno escabroso, Y lo abrupto, ancho valle. Entonces será revelada la gloria del Señor, Y toda carne a una la verá, Pues la boca del Señor ha hablado.” Una voz dijo: “Clama.” Entonces él respondió: “¿Qué he de clamar?” Que toda carne es como la hierba, y todo su esplendor es como la flor del campo. Se seca la hierba, se marchita la flor Cuando el aliento del Señor sopla sobre ella; En verdad el pueblo es hierba. Se seca la hierba, se marchita la flor, Pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre. Súbete a un alto monte, Oh Sion, portadora de buenas nuevas. Levanta con fuerza tu voz, Oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas; Levántala, no temas. Dile a las ciudades de Judá: “Aquí está su Dios.” Miren, el Señor Dios vendrá con poder, Y Su brazo gobernará por El. Con El está Su galardón, Y Su recompensa delante de El. Como pastor apacentará Su rebaño, En Su brazo recogerá los corderos, Y en Su seno los llevará; Guiará con cuidado a las recién paridas.

 

Isaías 43:1–7  Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: “No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará. Porque Yo soy el Señor tu Dios, El Santo de Israel, tu Salvador; He dado a Egipto por tu rescate, A Cus (Etiopía) y a Seba en lugar tuyo. Ya que eres precioso a Mis ojos, Digno de honra, y Yo te amo, Entregaré a otros hombres en lugar tuyo, Y a otros pueblos por tu vida. No temas, porque Yo estoy contigo; Del oriente traeré tu descendencia, Y del occidente te reuniré. Diré al norte: “Entrégalos;” Y al sur: “No los retengas.” Trae a Mis hijos desde lejos Y a Mis hijas desde los confines de la tierra, A todo el que es llamado por Mi nombre Y a quien he creado para Mi gloria, A quien he formado y a quien he hecho.”

 

Jeremías 30:8–12  ‘En aquel día,’ declara el Señor de los ejércitos, ‘quebraré el yugo de su cuello y romperé sus coyundas, y extranjeros no lo esclavizarán más, sino que servirán al Señor su Dios, y a David su rey, a quien Yo levantaré para ellos. ‘Así que tú no temas, Jacob, siervo Mío,’ declara el Señor, ‘ni te atemorices, Israel; Porque te salvaré de lugar remoto, Y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volverá Jacob, y estará tranquilo Y seguro, y nadie lo atemorizará. ‘Porque Yo estoy contigo,’ declara el Señor ‘para salvarte; Pues acabaré con todas las naciones entre las que te he esparcido, Pero no acabaré contigo, Sino que te castigaré con justicia. De ninguna manera te dejaré sin castigo.’ Porque así dice el Señor: ‘Incurable es tu quebranto, Y grave tu herida.

 

Hechos 3:12–26  Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: “Hombres de Israel, ¿por qué se maravillan de esto, o por qué nos miran así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar? “El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a Su Siervo Jesús, al que ustedes entregaron y repudiaron en presencia de Pilato, cuando éste había resuelto poner a Jesús en libertad. “Pero ustedes repudiaron al Santo y Justo, y pidieron que se les concediera un asesino, y dieron muerte al Autor de la vida, al que Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. “Por la fe en Su nombre, es el nombre de Jesús lo que ha fortalecido a este hombre a quien ven y conocen. La fe que viene por medio de Jesús, le ha dado a este está perfecta sanidad en presencia de todos ustedes. “Y ahora, hermanos, yo sé que obraron por ignorancia, lo mismo que sus gobernantes. “Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que Su Cristo debía padecer. “Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor, y El envíe a Jesús, el Cristo designado de antemano para ustedes. “A El el cielo debe recibir hasta el día de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de Sus santos profetas desde tiempos antiguos. 22 “Moisés dijo: ‘El Señor Dios les levantara a ustedes un profeta como yo de entre sus hermanos; a El prestaran atencion en todo cuanto les diga. ‘Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.’ “Asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días. “Ustedes son los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con sus padres, al decir a Abraham: ‘Y en tu simiente seran benditas todas las familias de la tierra.’ “Para ustedes en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a Su Siervo, Lo ha enviado para que los bendiga, a fin de apartar a cada uno de ustedes de sus iniquidades.”

 

Hechos 13:16–41  Pablo se levantó, y haciendo señal con la mano, dijo: “Hombres de Israel, y los que temen a Dios, escuchen: “El Dios de este pueblo de Israel, escogió a nuestros padres y engrandeció al pueblo durante su estancia en la tierra de Egipto, y con brazo fuerte los sacó de ella. “Por un período como de cuarenta años los soportó en el desierto. “Después de destruir siete naciones en la tierra de Canaán, repartió sus tierras en herencia; todo esto duró como 450 años. “Después de esto, Dios les dio jueces hasta el profeta Samuel. “Entonces ellos pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años.“Cuando lo quitó, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: ‘He hallado a David, hijo de Isaí, un hombre conforme a Mi corazon, que hará toda Mi voluntad.’ “De la descendencia de éste, conforme a la promesa, Dios ha dado a Israel un Salvador, Jesús, después de que Juan predicó, antes de Su venida, un bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. “Cuando Juan estaba a punto de terminar su carrera, decía: ‘¿Quién piensan ustedes que soy yo? Yo no soy el Cristo; pero miren, viene tras mí uno de quien yo no soy digno de desatar las sandalias de sus pies.’ “Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre ustedes temen a Dios, a nosotros nos es enviada la palabra de esta salvación. “Pues los que habitan en Jerusalén y sus gobernantes, sin reconocer a Jesús ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, cumplieron estas escrituras, cuando Lo condenaron. “Aunque no hallaron causa para dar muerte a Jesús, pidieron a Pilato que Lo mandara a matar. “Cuando habían cumplido todo lo que estaba escrito acerca de El, Lo bajaron de la cruz y Lo pusieron en un sepulcro. “Pero Dios Lo levantó de entre los muertos; y por muchos días se apareció a los que habían subido con El de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son Sus testigos ante el pueblo. “Nosotros les anunciamos las buenas nuevas (el evangelio) de que la promesa hecha a los padres, Dios la ha cumplido a nuestros hijos al resucitar a Jesús, como también está escrito en el Salmo segundo: ‘Hijo Mio eres Tu; Yo Te he engendrado hoy.’ “Y en cuanto a que Lo resucitó de entre los muertos para nunca más volver a corrupción, Dios ha hablado de esta manera: ‘Les dare las misericordias santas y fieles prometidas a David.’ “Por tanto dice también en otro salmo: ‘No permitiras que Tu Santo vea corrupcion.’ “Porque David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió (murió), y fue sepultado con sus padres, y vio corrupción. “Pero Aquél a quien Dios resucitó no vio corrupción. “Por tanto, hermanos, sepan que por medio de El les es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudieron ser justificados por la Ley de Moisés, por medio de El, todo aquél que cree es justificado. “Tengan, pues, cuidado de que no venga sobre ustedes aquello de que se habla en los profetas: ‘Miren, burladores, maravillense y perezcan; porque Yo hago una obra en sus dias, una obra que ustedes nunca creerian aunque alguien se la describiera.’ ”

 

Romanos 1:5-6, 15-18  Es por medio de El que hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los Gentiles, por amor a Su nombre; entre los cuales están también ustedes, llamados de Jesucristo. […] Así que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar el evangelio también a ustedes que están en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del Judío primeramente y también del Griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivira.

 

Romanos 9:1–5  Digo la verdad en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo, de que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque desearía yo mismo ser anatema (maldito), separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne. Porque son Israelitas, a quienes pertenece la adopción como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas, de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

Henry Bruno

Henry Bruno

Coordinador y maestro

Henry es un discípulo de Jesús, esposo de Aneliz y padre de cuatro hermosas hijas. Su pasión es hacer discípulos que estén firmes en el evangelio, dando testimonio de la verdad y preparados para recibir a Jesús de los cielos al perseverar en fe, esperanza y amor hasta el fin del siglo. Actualmente se encuentra en el Medio Oriente donde sirve al Señor junto a su familia. Pueden contactarlo a henryespera@gmail.com.